Hace tiempo me descubrí a mi mismo con el dorso de la mano derecha manchado de tiza, tras una de las clases de refuerzo que doy a niños de 1º y 2º de la ESO. Al ocurrirme esto una sonrisa cruzo mi cara, y siguiendo a esa sonrisa un pensamiento instantáneamente apareció en mi cabeza, era el recuerdo de mi profesor de matemáticas de 1º y 2º de bachillerato, que no era una persona sin nombre, Juan se llamaba, Juan Francisco Lafuente Mendicute, era natural de San Sebastián o Donostia como le gustaba llamarlo a él.
Ayer mismo justo un día antes de que se cumpliera un año de su triste perdida, la Real Sociedad ganó su primer derbi vasco contra el Atlético de Bilbao desde hacía 4 años, curiosamente por causalidades del destino, ayer antes del partido se guardo un minuto de silencio por un hombre de las letras de origen vasco, ahora no recuerdo su nombre, pero eso no importa, cuando estaba transcurriendo ese minuto de silencio, mis pensamientos no iban con ese hombre de letras, sino con otro mucho más importante para mí, mis pensamientos estaba con Juan, que seguramente estaba viendo el partido desde donde quiera que esté.
Juan ya va 1 año, 12 meses, 48 semanas, 365 días, 8760 horas, 525600 minutos, 31536000 segundos (lo que prefiráis) sin ti, pero a mí me parece que fue ayer cuando nos despedíamos en la puerta del instituto en una de mis visitas mañaneras, para pedir consejo o simplemente por ver a los profes.
Juan, aun me sigues haciendo grande
Mostrando entradas con la etiqueta Adios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Adios. Mostrar todas las entradas
lunes, 6 de diciembre de 2010
martes, 8 de diciembre de 2009
A Juan Lafuente Mendicute

Juan era uno de esos profesores que te marca en la vida y aunque muchos ya lo sabíamos hoy lo hemos redescubierto de la forma que menos nos hubiese gustado, porque con su pérdida no solo perdemos a un excelente profesor de matemáticas también perdemos a una persona maravillosa, alguien que aunque te viese destrozado siempre tenía las palabras adecuadas para alegrarte, alguien con el que poder echarte unas risas y alguien que te aconsejase.
Solo de pensar que ya nuca volveremos ver su Golf blanco aparcado a la entrada del instituto, y que no le volveremos a ver pasear por los pasillos del instituto corriendo para ir a dar clase o que ya no nos volverá a pedir el “Documento Nacional de Identidad” para poder salir fuera en el recreo…se me pone un nudo en la garganta y los ojos se me ponen vidriosos.
Pero tenemos que pensar que hemos sido afortunados de haberle conocido y de que él haya cambiado algo nuestras vidas.
Juan NUNCA te olvidaremos. Descansa en Paz
IES Pablo Neruda
Rememori
Suscribirse a:
Entradas (Atom)