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jueves, 6 de enero de 2011

2010 en Billetes de metro


Enero comenzó ajetreado, mis primeros exámenes semestrales en la universidad, lo que implica un montón de viajes en metro de casa a la universidad y viceversa para estudiar, hacer prácticas, dar clase, etc. Nadie me había avisado antes del estrés que me iba a generar todo eso, claro está yo no era el único desinformado, por suerte o por desgracia me encontraba rodeado de otros tantos buenos compañeros que se encontraban en la misma situación que yo. Gracias a dios los exámenes pasaron pronto y el resto del mes fue un poco más relajado.

Febrero pasó pronto entre viajes de metro y la incertidumbre de saber cuáles serian los resultados obtenidos en los exámenes del mes anterior, los cuales debo decir que en su mayoría fueron buenos.

Y llegamos a Marzo como quien llega a la parada de Casa del reloj de la línea 12, por lo que puedo recordar marzo fue un mes muy festivo, día de la tortilla, fiesta en casa de Nacho, el cumple de Guille… además viví una de las grandes experiencias del año, fui al concierto que dieron Love of Lesbian en Madrid, donde disfrute como un niño pequeño.

Poco a poco hemos llegado a Abril y a sus mil aguas, aunque si os soy sincero no recuerdo este Abril como muy lluvioso, pero si como uno de los más estresantes, solo dos meses después de que acabara el estrés de los exámenes de Enero, este nos volvía a invadir en forma de los ya no tan lejanos exámenes finales de Mayo, pero esta vez estábamos un poco más preparados, recuerdo Abril como un mes muy interior y no tan exterior como podía haber sido Marzo o lo fueron los meses de verano, en fin Abril paso entre trabajos, días de estudio en la biblioteca y muchos viajes en metro.

Y llega Mayo, el buen tiempo, el sol empezaba a calentar con un poco mas de fuerza, los días eran más largos, los pajaritos cantaban más alto, pero todo eso quedaba eclipsado por nuestros temidos exámenes de final de curso, en Mayo le di poco uso al metro, ya que la mayoría del tiempo estaba en la biblioteca de mi barrio preparando los exámenes e intentando que el estrés no me carcomiera por dentro, pero Mayo no fue solo un mes en el que el temor a los exámenes predomino, que va también hubo tiempo para la risa y la diversión, sobretodo en el fantástico viaje a Gandía, ciudad levantina que recibe a miles de estudiantes ansiosos de playa y de fiesta después de pasar por sus respectivos exámenes.

Fue entonces cuando pasado Mayo llegó Junio y con él el calor y el sol, los pantalones cortos, las camisetas de manga corta, las gafas de sol, la apertura de las piscinas y como no la indecisión de si depilarse o no jejeje, pero gracias a nuestra querida Bolonia la llegada de Junio también significaba la llegada de los exámenes de recuperación (por si no os habéis fijado el año empezó con exámenes y hemos llegado ya a la mitad y seguimos hablando de exámenes, pensad lo que queráis), menos mal que los exámenes esta vez fueron pocos y pasaron rápido y una vez terminados llegó lo que todos estábamos deseando desde Septiembre del año anterior, las VACACIONES DE VERANO tres meses en los que poder vaguear, ir a la piscina, irnos de vacaciones, salir de fiesta, en resumen tres meses para hacer lo que quisiéramos.

Una vez transcurrido Junio como acostumbra a hacer todos los años, llegó Julio, este fue un mes de planificación, durante este mes me toco decidir si iba a seguir en la universidad donde había estado todo el año anterior o si me iba a arriesgar a cambiarme y entrar a la complutense, también estuve planeando mi viaje a Londres, a pesar de que fue un mes de planificación también fue un mes en el que el bono estaba pluriempleado, raro era el día que no cogía el metro, ya que todo el mes de junio y julio estuve trabajando como profe particular ayudando a un chaval a aprobar en septiembre.

Poco a poco fue llegando Agosto, este fue mi mes viajero, el viaje a Londres que estuve planeando el mes anterior y las vacaciones con mis padres ocuparon todo el mes, por lo que descanse del metro madrileño durante el mes, aunque si pude disfrutar del transporte público londinense durante toda una semana, qué decir de Londres, pues que es una ciudad enorme, con un millón de sitios que visitar, en la que en pleno Agosto te puede sorprender una pequeña o no tan pequeña tormenta que te obliga a sacar una sudadera y un paraguas, es una ciudad para vivirla y lo pienso volver a hacer algún día

Agosto se fue y llegó Septiembre y con él una toma de decisiones que condicionaran mi vida, a principios de mes me llegó la carta de admisión en la universidad Complutense de Madrid en la carrea de Biología, al final tuve que tomar una decisión y opté por entrar en la Complutense, dejando atrás a mis compañeros del año anterior con bastante pena aun sabiendo que no perdería el contacto con ellos y asumiendo una nueva rutina diaria, una hora de ida y otra de vuelta en metro todos los días. El final de Septiembre fue feliz, ya que comencé una relación con una persona a la que llegué a querer bastante y así llego Octubre.

El mes de Octubre, sobretodo la primera mitad, fue un sueño, al parecer a la vida le había dado por sonreírme, disfrutaba en mi nueva universidad, conocí gente nueva y seguía con la relación de la que he hablado antes. Desgraciadamente la persona con la que mantenía esa relación pareció darse cuenta de que eso no era lo que quería y por decirlo de un modo coloquial lo dejamos, lo cual fue un golpe importante para mí, ya que era mi primera relación y tenia ciertas esperanzas puestas en ella, pero bueno de todo tiene que pasar en esta vida, pese a este traspiés esa persona y yo seguimos muy en contacto de lo cual me alegro.

Noviembre pasó como cualquier otro mes, con salidas y entradas, horas de estudio y trabajos de la carrera y bastantes risas y por supuesto dos horas diarias de metro en las cuales me da tiempo a hacer multitud de cosas, normalmente leer, escuchar música o jugar a algún juego en la Nintendo DS.

Y fue entonces cuando llegó Diciembre uno de mis meses del año favoritos en gran parte por no decir en su totalidad se debe a que en este mes es mi cumpleaños, diciembre pasó con rapidez y ansias entre idas y venidas en metro, en este mes en mi familia hemos recibido a un nuevo miembro y es que una de mis tías, volvió de República Dominicana con su marido al cual solo algunos conocíamos, poco a poco Diciembre fue pasando y así llegó el día 31 y la Nochevieja y con el fin de esta un nuevo año con la misma cantidad de meses, con los mismos nombre pero sin embargos claramente será unos nuevos meses en el que viviré nuevas experiencias algunas buenas y algunas malas como siempre ocurre durante el año.

domingo, 13 de diciembre de 2009

La vía



Era por la tarde, las estrellas empezaban a aparecer en el cielo. Era un día invernal, de esos en los que lo que más apetece es quedarse en casa al resguardo del calor que nos ofrece la calefacción. Una figura alta, delgada en la que se podían diferenciar las curvas que delataban que se trataba de una mujer joven. Estaba sola y pensativa mirando fijamente las vías del tren.

Por su cabeza normalmente pasaban millones de pensamientos por segundo, pero ahora sólo podía pensar en una cosa, sólo podía pensar en él, la persona a la que más amaba…, la persona a la que más odiaba.


Se preguntaba por qué le había dicho eso aquella mañana. “¿Qué le habrá dicho?” se preguntarán ustedes. Es lo mismo que me preguntaba yo, cuando la miraba fijamente a través de la ventana de mi habitación, donde normalmente no se ve nada interesante y por la cual no suelo mirar mucho, Ahora doy gracias a que ese día estuviese mirando por la ventana. El pensamiento de la figura frente a las vías vagaba hacia aquel muchacho, su amor secreto, tan arrogante, tan frío. Vagaba hacia el momento en el que ella había decidido confesarle sus sentimientos, hacia las palabras que solo unas horas había recibido de él como respuesta.


Yo, movido por la curiosidad que me inspiró esta joven, bajé hasta la vía donde ella estaba. Sin que me viese me situé en un sitio desde donde podía oír las lamentaciones y sollozos que murmuraba. Fue cuando me percaté de que el mal que la acaecía era mal de amores.De repente la tintineante luz de un tren apareció en la lejanía. Se acercaba a gran velocidad. Entonces la joven se puso en mitad de la vía, yo viendo esto, salí corriendo para llevármela lejos de allí.


Justo en el momento en el que me la lleve de allí. Se echo a llorar sobre mis hombros. Le daba igual que yo fuese un completo desconocido. Yo la así de los hombros y le pregunte por qué lloraba. Ella, con lágrimas aún en sus ojos, me lo contó todo, pero cuando acabo me dijo –Ya no importa nada, porque me he dado cuenta de que en realidad sí le importo a alguien-.


Hace ya seis meses de aquella tarde en la que descubrí a la figura mirando a las vías, y desde entonces somos inseparables, ahora soy yo el que tiene que decidir si decirle las mismas palabras que ella le dijo a aquel muchacho y que la llevaron las vías.

Deséenme suerte…