lunes, 29 de marzo de 2010

Absurdos


Absurdo, ¿qué es algo absurdo?, según la RAE y su diccionario la palabra absurdo se define como:

1. Contrario y opuesto a la razón; que no tiene sentido.; 2. Extravagante, irregular.; 3. Chocante, contradictorio.; 4. Dicho o hecho irracional, arbitrario o disparatado.

Pues bien yo no creo que las definiciones que la sabia RAE da de la palabra absurdo sean del todo acertadas, porque ¿no puede ser algo absurdo la idea más ingeniosa que jamás se te pueda ocurrir? O es que a caso el hecho de ponerle un palo a un trapo para fregar no era absurdo, porque teniendo manos y pudiéndose agachar para que necesitaríamos un trapo con un palo, pues bien ese trapo atado a un palo al que ahora todo el mundo llama fregona y que todo el mundo tiene, fue uno de los grandes inventos domésticos de la historia.

O por ejemplo las pinturas de Dalí, considerado uno de los grandes genios de la pintura del pasado siglo, todas son un absurdo, pero sin embargo la gente las tiene como algo maravilloso de suma belleza incluso se pagan fortunas por tener una de ellas.

También es un absurdo, al menos a mi entender, la relación humana en lo que conlleva al acto de amar a alguien, pero no ese amor que puede sentir una madre por sus hijos o un hermano por su hermana, sino al acto de amar con implicaciones sexuales, es decir en lo que concierne al amor que lleva al acto reproductivo. ¿Por qué nos atrae una persona determinada o por qué nos deja de atraer?

Son cosas que aunque son un absurdo, la gente las tiene como lo más normal y común, claro que en realidad lo normal o lo común no tienen porque no ser absurdo, es más en la mayoría de los casos lo absurdo es lo normal.

Incluso esta humilde reflexión que estoy haciendo ahora mismo, a las tres de la madrugada, es totalmente absurda, rebosa absurdez por todos los lados, es tan absurda que si se diese el caso de que siguiese con ella, llegaría el momento en el que perdiese todo hilo de razonamiento lineal y se convertiría en un mero galimatías que ni yo mismo entendería.

Pero he ahí la belleza del absurdo, que no se entiende, lo cual me lleva a acabar dándole la razón a nuestra querida RAE, que nos enseña cada día a hablar mejor, diciendo que las definiciones de absurdo que se nos exponen en su diccionario son verdad, una verdad absoluta, pero aun así no es una verdad única, ya que haciendo referencia a las primeras líneas de esta absurda reflexión lo absurdo puede serlo y no, todo a la vez.

jueves, 25 de marzo de 2010

La realidad mató al gato



Es alucinante ver como tu mente es capaz de auto-engañarte durante todo el tiempo que sea necesario (días, meses o años incluso) para que no sufras. Es decir aunque tú seas completamente consciente de un hecho, si tu subconsciente se niega a aceptarlo, este hará todo lo posible para que te acabes olvidando de ello y de todo lo relacionado con ese hecho que te podría producir dolor.

Pero el subconsciente no puede ganar siempre, aunque hay veces que es deseable que la batalla entre la realidad del mundo exterior y la realidad trastocada por ese subconsciente protector, no acabe nunca. Pero como dicen “la curiosidad mató al gato” y en este caso el gato es el subconsciente, el hombre es curioso por naturaleza, sin esa curiosidad innata no estaríamos donde estamos y eso está muy bien, pero la curiosidad es una arma de doble filo, digamos que es como una “Gillette”…que corta por los dos lados. Es decir por un lado nos ayuda a llevar nuestra vida con un poco mas de alegría por eso del misterio que le da a esta, pero haciendo referencia al conocido refrán por el otro lado hay veces que es mejor no ser curioso, ya que entonces es cuando la “REALIDAD” (así escrita en mayúsculas) le gana la batalla al subconsciente y es en ese instante cuando te das cuenta de cosas de las que preferías no haber oído nunca o al menos que siguieran ocultas tras la pequeña muralla de nuestra realidad ilusoria.

El gato ahora está muerto, ni siquiera moribundo, no, está muerto, no hay un término entre el gato vivo y el gato muerto, este no es el experimento de la caja y el gato de Schrödinger, el gato no puede estar muerto y vivo a la vez, es más, solo se puede tener la certeza o de que el gato está vivo o de que el gato está muerto. El gato siempre muere a manos de la “REALIDAD” la cual suele ser ayudada por la curiosidad que actúa mediante un agente externo o normalmente a través de ti mismo. La curiosidad te suele incitar a hablar más de la cuenta o hacer las preguntas apropiadamente inapropiadas y una vez el mecanismo de la curiosidad ha sido activado es prácticamente imposible pararlo, es como si solo necesitase de un pequeño empujón o de una pequeña chispa que le infunda vida propia, y una vez esta chispa le ha sido infundida la curiosidad adquiere movimiento propio y a placer, lo cual le permite siempre hacer lo que le venga en gana.

Pero en fin, ahora la imagen mental que se presenta ante mí es la de la realidad mirando fijamente al suelo y señalando algo, la curiosidad detrás de esta carcajeándose y señalando también a ese algo, un algo que es un gato llamado subconsciente que ha muerto de la forma más limpia imaginable velado por tú propia realidad, que mira a la otra con cara de desprecio.